Errico Malatesta, una vida por la anarquía

Galería anarquista

Nació Malatesta el 4 de diciembre de 1853 y ha sobrepasado la edad de Kropotkin (1842-1921) en algunos meses, cediendo la vida de ambos a la misma enfermedad crónica, acentuada y enconada en el curso de una larga lucha contra la muerte. El clima de Inglaterra, húmedo y brumoso, quebrantó probable­mente la salud de los dos hombres. Kropotkin estaba acostumbrado al frío seco de Rusia, Malatesta a la generosa templanza del mediodía italiano. Malatesta fue también víctima del trabajo bajo. Hacía instalaciones eléctricas y tuvo que trabajar frecuentemente en condiciones muy peligrosas para los pulmones, no muy resistentes. Necesitó poner su cuerpo en contacto con las piedras frías, entre corrientes de aire que le produjeron una pulmonía en cierta ocasión, llevándole a las puertas de la muerte. Siguió una dilatación de bronquios que le predispuso a resentirse del tiempo, sobre todo entre el invierno y la pri­mavera. En el verano de 1931, que fue muy caluroso, tuvo Malatesta que apartarse del mar y un camarada americano que le visitó a la sazón, pudo advertir que el anciano estaba muy desmejorado. Meses después tuvo que atender una grave enfer­medad de su compañera. Cuando al terminar el año se regocijó con la mejoría de la compañera, pudo gozar unas semanas de relativa salud, pero en abril se vio aquejado de la misma enfer­medad que ha vencido su vida.

En la última carta que recibí de Malatesta (31 de mayo) es­cribe: «Sí, amigo mío, estoy bastante mal todavía, lejos de cu­rarme. Después de una mala temporada tuve una bronquitis que me puso a un paso de la muerte. No estoy bien, tal vez no soy siquiera un convaleciente, aunque mejoro lentamente y tal vez pueda salvar la vida de nuevo.»

La gravedad se inició del 15 al 20 de abril y desde entonces apenas pudo respirar más que con auxilio del oxígeno. Se de­bilitó el corazón a consecuencia de los constantes esfuerzos y de la alimentación insuficiente. Luchó denodadamente contra la muerte. Bertoni me enseñó una carta de Malatesta recibida el 16 de mayo: «Paso una parte del día amodorrado, medio dormido, como embrutecido. Generalmente no puedo descansar de noche. Vivo una tragedia íntima, la del afecto que me tienen los compañeros y el tormento de no merecerlo. Hay algo peor, y es la conciencia que tengo de no poder hacer ya nada. Fran­camente, cuando tanto se soñó y tanto se esperó es doloroso morir como yo, en vísperas de acontecimientos tan deseados…»

Max Nettlau, 1932.


La vida de Malatesta se entronca con los orígenes del anarquismo italiano. En 1872 se celebra el Congreso Internacional Socialista Antiautoritario, allí Malatesta (que abrazó las ideas en 1871, año de la Comuna de París) conoce a Bakunin. Las relaciones entre ambos fueron estrechas siendo en algunos casos su secretario. Participa en la Alianza (sociedad secreta internacional fundada por Bakunin). Luego empieza a participar activamente en movimientos insurreccionales siendo preso en varias oportunidades. En 1889 funda “La Associazione” con intención de fundar un partido internacional anarquista socialista y revolucionario. En ocasión de celebrarse elecciones en Italia en 1890 publica un manifiesto recomendando la abstención.

En 1897 funda un nuevo periódico, “L’Agitazione”, criticando distintos aspectos de la sociedad italiana. Sufre embates de la censura y de la policía, es exiliado en Londres donde sigue manteniendo contacto con Italia y participa como delegado en un Congreso Internacional Anarquista.

Malatesta funda en 1913 “Volontá”, con carácter revolucionario y de laboratorio de ideas. Aparecieron artículos sobre socialismo, parlamentarismo, sindicalismo, insurrección y organización anarquista. Por la época estalló una sublevación popular salvajemente reprimida en Ancona, Italia, en la que Malatesta participó activamente.

Durante la guerra, exiliado, mantiene una clara posición antimilitarista. En 1919 funda la “Unión Anarquista Italiana” y un nuevo diario, “Umanitá Nova”. Sufre persecuciones y es encarcelado nuevamente en 1921. Al salir en libertad vuelve al frente del periódico.  En este período, en Italia, el fascismo se va abriendo camino intentando hacer un cerco en torno a Malatesta. A pesar de estar severamente custodiado, prácticamente preso en su domicilio, mantiene su labor de resistencia y entre 1921-1926 publica la revista “Pensiero e Volontà” y manda una serie de trabajos al extranjero.

Malatesta muere en 1932. Conjugó pensamiento y acción, siendo uno de los pensadores que más insistió en la mención de una organización política anarquista e internacionalista. Realizó paralelamente una profunda labor agitativa y periodística siendo un discípulo directo de Bakunin.

2 comments

  • hola. muy buenas noches. soy de EL SALVADOR, tengo la interrogante si hacen envíos de sus obras literarias a nivel internacional. si estoy en lo correcto me podrían brindar mayor información. de ante mano GRACIAS.

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