Eliseo Reclus visto por Soledad Gustavo

Galería anarquista

Eliseo Reclus fue la representación más elevada de la sencillez del genio y la actividad más portentosa de la existencia humana.

Muy joven aún, pues sólo contaba diez y ocho años, tomó parte en la revolución del ‘48 y del período agitado que le siguió. El golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851 lo desterró de Francia. En el destierro, acrecentó su saber y su amor por la jus­ticia, recorriendo a pie Inglaterra y todo el conti­nente americano de Norte a Sur, esto es, desde el estrecho de Behring al estrecho de Magallanes. En esta peregrinación por el mundo, concibió la publi­cación de una obra que, escrita por veinte hombres, a todos hubiese dado inmortalidad y fama universal; nos referimos a su Geografía. A dicho viaje debe también su origen Viaje a Sierra Nevada de Santa Marta.

En 1857 regresó a Francia, escribiendo en las revistas Ambos Mundos y Vuelta al Mundo. Durante doce años escribió en París artículos de ciencia geográfica y ciencia social, y en todos ellos puso un poco de amor por los caídos, armonizando la ciencia y el arte del bien hablar, que lo poseía asombroso, con la ética de su concepción del mundo. De esta época datan sus obras Guía del viajero en Londres, Londres ilustrado, Residencia invernal en el Medi­terráneo y los Alpes marítimos, que produjo una invasión de gente rica del norte al mediodía de Eu­ropa; Historia de un arroyo, La Tierra, Introducción al Diccionario de los Comunes de Francia; Niza, Catines, Monaco, Mentón, Remo; Historia de una montaña. Estas obras y los artículos publicados en las revistas mencionadas, merecieron muchos elogios del mundo intelectual. Reclus rehusó cuan­tos significaban adulación, materialismo o idolatría.

El año ‘69 se afilió Reclus a la Internacional, tra­bando conocimiento con aquel coloso de la voluntad que se llamó Miguel Bakunin.

En clase de soldado, tomó parte en la sublevación comunalista, fundando por aquel tiempo El Grito del Pueblo, que continuó y enriqueció la obra perio­dística y revolucionaria de Proudhon.

El mismo año, esto es, el 15 de noviembre del año 1871, la justicia de Thiers condenó a Reclus a deportación perpetua, pena que le fue conmutada por la de destierro gracias a la protesta universal que ella promovió; la protesta fue capitaneada por Darwin y Spencer. El destierro llevó a Reclus a Ita­lia y a Suiza, y durante su permanencia en dichos países publicó Los fenómenos terrestres y planeó la obra que en 1875 había de empezar a publicar: Nueva Geografía Universal, terminándola doce años después. Esta obra representa la vida de cien hom­bres, y no menos trabajaron en los Diccionarios que se la pueden comparar. Justo es consignar, sin embargo, que en ella colaboró Pedro Kropotkin, su gran amigo, y ambos propagandistas de la anarquía.

El Hombre y la Tierra es su gran obra, su monu­mento inmenso que perdurará sobre la inmortalidad de su labor fecunda.

Es imposible hablar de toda su labor de propa­ganda en folletos y conferencias.

Eliseo Reclus no tuvo ni pudo tener enemigos. Era tan bondadoso que hasta los contrarios de sus ideas lo reconocían.

Murió a los setenta y cinco años, en 1905.

Soledad Gustavo (alias de Teresa Mañé, anarquista catalana).
La Revista Blanca, 1935.

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