Nueva edición: “Rebeldías Líricas”, de José Domingo Gómez Rojas

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José Domingo Gómez Rojas (4 de agosto de 1896 – 29 de septiembre de 1920), el poeta cohete, no ha sido olvidado, ni por el pueblo ni por la juventud, que hoy vuelve a entonar sus cánticos genésicos a la nueva Aurora Libertaria, con la vista puesta en el tiempo de todas las revoluciones. Sus poemas han pasado de boca en boca, de sindicato en sindicato. Algún parque y alguna calle guarda su nombre; algún mural refleja su estampa luminosa, de juvenil gallardía, transparente mirada, impecable traje de corbata de lazo y alba camisa. Bien vestido y bien peinado, al menos, con toda la dignidad que su pobreza le permitía.

Nacido a fines del siglo XIX, viaja con anarquistas a Mendoza, buscando el motivo lírico. Escribe teatro, crítica literaria, discursos… pero es la poesía lo que mueve su corazón e intelecto. Poeta popular, hizo suyos los más rojos dolores del pueblo. Cristiano y anarquista, levantó su voz contra la Iglesia Católica, arrellenada en sus palacios de oro y seda; rugió contra el Estado y los capitalistas, que empuñaban las armas y las muertes, las mil muertes: en las batallas, en las fábricas inmundas, en las casas de prostitución, en la falta de pan y educación.

El poeta cohete, habitante de los suburbios, asumiendo la causa de los miserables que era también la suya, se esforzó mucho: lector empedernido, gastaba las noches en vela siguiendo la pista de los autores que consideraba: Almafuerte, el primer Lugones, Nietzsche, Gabriel D’Annuncio, Ibsen. ¿Algún otro? Lo más seguro. Estudió en el Liceo Barros Borgoño, pues vivía cerca de allí. Ingresó a la Universidad de Chile a estudiar leyes y Pedagogía en Castellano en el Instituto Pedagógico… la justicia sólo puede venir de un pueblo culto, educado en sus deberes y derechos, libertades y responsabilidades. Ejerció el magisterio popular, haciéndose maestro noche a noche en las clases de liceos nocturnos destinados a obreros. Su voz fue la del Pedagógico en la FECh, la entonces federación de todas y todos los estudiantes de Chile. Mano a mano, no sólo escribió a los obreros y estudiantes, fue parte de sus organizaciones: la Industrial Workers of the World (Trabajadores Industriales del Mundo), de la Asamblea Obrera de Alimentación Nacional, de las asambleas estudiantiles, de la Casa del Pueblo y de las sociedades en resistencia, donde se encontraba con los zapateros y estucadores. Vivió el arte del teatro obrero, en compañía de carpinteros, estudiantes, perseguidos y artistas. Junto a Manuel Rojas, González Vera, Francisco Pezoa, Antonio Acevedo Hernández se reunía en el Café de Los Inmortales, en San Diego con Av. Matta, a leer los versos de un tal Daniel Vásquez, poeta tuberculoso que escribía sus versos al amor y al misticismo. Si hasta Pedro Aguirre Cerda, futuro Presidente de Chile, le escuchó hablar a Gómez Rojas cuando éste fue secretario del círculo radical de Santiago, pues como místico cristiano fue un profundo anticlerical comecuras. Hombre que actuó en su tiempo, hombre de fortalezas y debilidades, consecuente en los ideales de justicia social, y pleno de contradicciones. Hombre, al fin y al cabo.


Ha pasado más de un siglo de la primera edición de Rebeldías Líricas. Hubo llamados en la prensa anarquista de la época, anunciando la impresión del libro por la Editorial Lux, que gestionaba el compañero Armando Triviño. Manuel Rojas se encargó de hacer la crítica al poemario en las páginas de La Batalla… no le gustó que dedicara cada poema, por ejemplo. La FECh también editó algún trabajo recopilatorio de Gómez Rojas luego de su asesinato. Dice el texto que los fondos recaudados estaban destinados a la familia del poeta. ¿Qué fue de tu madre, tu amadísima madre? ¿Y de tu hermano e hijo?

En los ‘40, Editorial Ercilla, que ya había publicado algunos otros textos anarquistas, se dio a la tarea de imprimir por segunda vez Rebeldías Líricas, esta vez a cargo de Andrés Sabella, el poeta del norte de Chile. Se adjuntaron otros trabajos literarios de Chumingo, críticas y un cuanto había. Aun así, quedaron obras sin conocer en un “diario íntimo”.


La presente edición de Rebeldías Líricas reúne el contenido íntegro de la primera edición. Constituye el primer título de una colección de rescates del pasado literario ácrata, piedra fundamental en el cultivo de la literatura social del siglo XX y XXI.

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