Acerca de “Mi anarquismo” de Rafael Barrett, por Josep Verdura

Reseñas

La edición de Mi anarquismo y otros escritos (Editorial Eleuterio, 2015) reúne una selección de artículos publicados en la prensa de Mar del Plata durante la primera década del siglo XX, especialmente en Asunción, Paraguay, lugar donde Rafael Barrett residió los años más agitados de su vida, y a los que dedicó con enérgica lucidez a describir y problematizar la denigrante realidad social de aquellas regiones de América Latina, revelada ante sus ojos en las tristes condiciones en que vivían los mensúes de las tierras guaraníes.

Al servicio de esta “realidad que delira”, invistió a sus escritos con una profunda sensibilidad poética y filosófica, que resulta extraña en quienes ejercen su labor al candor del trabajo periodístico, tal como comenta el filósofo argentino Ángel Cappelletti, quien escribe un preciso estudio sobre su pensamiento que se ha incluido en esta edición a modo de prólogo. Allí es calificado como un pensador vitalista, promotor permanente del altruismo, de la entrega incondicional al resto de la sociedad como motor fundamental para su organización. Barrett mismo escribe en un artículo incluido en esta selección titulado La obra que salva: “Nacemos con inmensos tesoros ocultos, y la verdadera desdicha es la de hundirnos en la sombra sin haberlos puesto en circulación, así como la dicha verdadera consiste en la plenitud del organismo entregado por entero a lo que no es él. La solución egoísta es la peor, porque es insignificante”.

Al final de la edición se encuentran un grupo de reflexiones aforísticas que contienen algunas de las intensas luces que iluminaron sus ideas. Defendiendo un agudo sentido de la justicia afirma en una de ellas la inadmisibilidad inherente de la violencia: “la aparición de la fuerza inclina a la desconfianza. Si deseas convencerme, suelta el palo, y si alzas el palo, sobran los discursos. Con las armas no se afirma la realidad: se la viola”.

Pensador libre, portador de una pluma brillante, su obra no obstante se encuentra olvidada, a pesar de haber influenciado, como indica Augusto Roa Bastos, al mismo desarrollo de la literatura y del pensamiento libertario latinoamericano, o haber sido descrito por Jorge Luis Borges como un “espíritu libre y audaz”. En el artículo que da título a la colección, se deja apreciar la tenacidad con que atacó a las tenebrosas convenciones que aletargan y reducen a nuestras sociedades, profiriendo: “Los ignorantes se figuran que anarquía es desorden y que sin gobierno la sociedad se convertiría siempre en el caos. No conciben otro orden que el orden exteriormente impuesto por el terror de las armas”.

Mi anarquismo y otros escritos es una antología cuya lectura interpela a todos los espíritus inquietos, habidos de dudas antes que fórmulas y respuestas. Pese a reunir escritos redactados hace más de un siglo, su actualidad es clara y necesaria. Rafael Barrett, en efecto, fue un autor adelantado a su época, crítico de las costumbres sociales que se comenzaban a adoptar a comienzos de siglo y cuyas consecuencias hoy son evidentes.

Si bien este título es una pequeña entrada a la audaz y fecunda obra de Barrett, es, ciertamente, un lucero que aviva las mentes de quienes proyectan una nueva vida para nuestros continentes.

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