“Educación”, de Élisée Reclus, serie El Hombre y la Tierra (Vol. 2)

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El arte de la educación, como todas las demás artes, es de invención pre-humana. En todas las conquistas del ingenio, el hombre ha sido precedido por los animales, y ha seguido falsa vía siempre que se ha separado del ejemplo recibido. La educación, tal como se comprende por nuestros “hermanos inferiores”, ha conservado su carácter normal, eficaz, en tanto que entre los humanos ha degenerado frecuentemente en pura rutina y a veces ha obrado en sentido inverso de su objeto: no es raro que se convierta en verdadero embrutecimiento.

«Educación» es el segundo volumen de la serie «El Hombre y la Tierra». Antecedido por «El Estado Moderno», con este volumen vamos avanzando en el ambicioso propósito de esta serie: publicar una selección de apartados de la voluminosa obra El Hombre y la Tierra del geógrafo francés Élisée Reclus, conservando las ilustraciones y fotografías de la obra originales e incluyendo estudios preliminares de investigadores del corpus reclusiano, acompañados de apéndices con materiales históricos sobre o del autor en cuestión. Específicamente, el apartado «Educación» corresponde al sexto volumen «Historia Contemporánea (continuación)» de El Hombre y la Tierra, edición de la Escuela Moderna de Barcelona, año 1909, cuya traducción desde el francés fue hecha por Anselmo Lorenzo y luego revisada por el naturalista Odón de Buen.

Esta edición cuenta con un estudio preliminar de Rodrigo Rosa, educador sindical, cientista social e integrante de Biblioteca Terra Livre, en São Paulo, Brasil, quien señala en las primeras páginas: «El pensamiento educativo de Reclus influyó a diversos militantes y pensadores anarquistas, marcando profundamente la experiencia de algunos maestros de finales del siglo XIX y principios del XX. Junto a Proudhon, Bakunin y Kropotkin, Élisée forjó los principios de la pedagogía libertaria, discutida y colocada en práctica a través de la actuación del movimiento obrero europeo. Nótese la influencia directa de la Educación Integral en proyectos educativos como los de Paul Robin (Orfanato de Cempuis), Sébastien Faure (La Ruche) y Francisco Ferrer y Guardia (Escuela Moderna).»

El apéndice del libro cierra la obra con dos escritos muy particulares de Élisée Reclus: “Del heroísmo en los estudiantes y en los profesores”, discurso pronunciado durante la sesión de apertura de la Universidad Nueva de Bruselas, y el prólogo que escribe al tratado de Odón de Buen “Nociones de Geografía Física”, donde Reclus reflexiona sobre la importancia de la enseñanza de la geografía.

A diferencia del primer volumen, hemos incluido el Prefacio que abre El Hombre y la Tierra, documento indispensable para comprender el sentido de esta magna obra.

La lectura de este nuevo libro es indispensable para todas y todos aquellos que buscan emancipar la educación de su estado de servidumbre, en tanto Reclus, pensando desde los primitivos y analizando la infalibilidad de la enseñanza, cuestiona la necesidad de pruebas, exámenes y diplomas, anteponiendo a ello una nueva relación con la ciencia, el arte y la naturaleza: la desnudez, la higiene general, la educación de la estética, el aprendizaje de una lengua común (como el esperanto), la co-educación, entre otros, son los tópicos que abarca Élisée Reclus con su aquella característica lucidez que nos permite leerlo después de un siglo.

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